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viernes, 16 de octubre de 2009

MALUS KAGONTÓ Y EL EJÉRCITO OJCURO

Capítulo 2
Un, dos, tres... un pasito palante María
(1a. parte)
Estepa Maburro
Reinos Recordados

Con los primeros sonidos de la mañana (el ronquido de un anciano, los esputos de la cocinera, los gemidos de placer de un par de jovenzuelos y los incansables y escandalosos gritos de un vendedor de churros con chocolate) el trío de aventureros inició su trayecto hacia Puerto Checo-Checo.
Poco a poco, la capital de Reinos Recordados quedaba atrás, dando paso a una enorme e inacabable extensión de terreno conocida como la estepa Maburro.
De vegetación baja y con poco desnivel, aquel territorio podía llegar a ser demasiado monótono ya que por mucho que caminaras parecía que estuvieras siempre en el mismo lugar, como si no hubieras caminado si un solo centímetro. Maburro era conocida en todo el reino por sus misteriosas leyendas de personajes que habían perdido la cordura en aquella desmesurada monotonía, por no hablar de los peligros que escondía aquel insulso paisaje.
Tralin, Edenwinder y Prince tenían por delante una semana de camino, claro está si iban a buen ritmo. Pero en aquel lugar, las distancias y el paso del tiempo no seguían una lógica coherente.
Y aquella sensación fue apreciada por los miembros del grupo a las pocas horas de trayecto.
“Falta mucho?”, “cuanto queda?”, “ya llegamos?” y “tengo pipi!”, fueron las palabras que intercambiaron en aquellos primeros pasos de la aventura.
Hacía calor, cosa que no mejoraba la sensación de desamparo del grupo. Decidieron descansar unos minutos bajo la sombra de una arboleda cercana al camino. Los tres miraban alternativamente a la silueta de las murallas de Meme-oh-toa, aún cercana a su situación, y a la dirección donde supuestamente debía encontrarse Puerto Checo-Checo. Estiraban el cuello esperando ver algún asomo del destino a donde se dirigían.
Aquello era inútil, solo llevaban una mañana de camino y comenzaban a sentirse asqueados.


De repente, Prince tubo una idea. Con una enorme sonrisa se puso en pie, dio unos saltitos alocados, aplaudía animado y mostraba que había pensado algo fabuloso, cosa que animó sobremanera al resto del grupo. Cualquier buena idea sería bienvenida en aquel momento. Prince habló:

-Veo, veo!

Edenwinder y Tralin no entendían a qué se refería. Prince repitió sus palabras intentando convencer a sus compañeros:

-Veo, veo?!

Nada, no había reacción. Desesperado, y bastante irritado, continuó el solo el juego:

-Qué ves? Una cosita. Y que cosita es? Empieza por la...

El explorador y el bardo dejaron a Prince que pasara aquel rato distraído en aquel juego infantil. De repente, Tralin sintió un cosquilleo en una de sus piernas. Pensó que, posiblemente, se hubiera puesto en marcha el extraño objeto que le había regalado Fisher Prais. La agradable sensación de placer orgásmico comenzaba en su pierna derecha, pero a los segundos sintió la misma sensación en su espalda, y mas tarde en su trasero, y después... Algo no cuadraba! Aquello no era una vibración, sino que algo se estaba refregando en las diferentes partes de su cuerpo. Cuando intentó descubrir lo que se estaba frotando lascivamente en sus ropajes, sintió un pinchazo muy parecido a un mordisco. El bardo dio un salto y se puso en pie.
Era producto de su imaginación o realmente no estaban solos en aquel lugar?

-Aaaahh!

Era el grito desolador de Tralin, en medio de aquel lugar desértico y solitario. El bardo agarró lo primero que tenia en la mano, el Vibratorculo 200, y lo agitó rápidamente, golpeándose en las zonas donde sentía aquel cosquilleo o pinchazo.
Prince al ver a Tralin en aquel estado de shock incomprensible, inició una carrera con arma desenfundada, embistiendo a su compañero mientras gritaba:

-Criatura del Mal! Te extirparé del cuerpo de mi noble compañero!

Para Prince aquello era un claro caso de brujería y eso se acabaría con el filo de su espada atravesando el pecho de Tralin, liberando su alma de las garras de algún insignificante e inexistente demonio.
Mientras, Edenwinder, tenía otra idea a lo que a Tralin le sucedía. Él pensaba que la nómada vida del bardo, le había posibilitado el conocer a mas de una mujer. Y no estaba pensando en mujeres de buena reputación, que digamos. Para el elfo, aquello que incordiaba a su socio eran ladillas! Y la mejor manera de acabar con ellas, según le habían dicho, era dándoles un buen golpe hasta aplastarlas del todo.

El pobre bardo estaba en una comprometida situación: en una mano un peligroso y enorme juguete sexual, uno de sus compañeros estaba a punto de ensartarlo como si de una aceituna se tratara pensando que Tralin estaba poseído por algún ente demoníaco, y su otro compañero se disponía a “regalarle” un soberano puntapié en todas las partes nobles del bardo. La escena no podía presentarse peor a Tralin Tralan. En décimas de segundos se imagino como podría llegar a acabar aquella situación y si ponía condura y freno a sus Prince y Edenwinder.

-Tate quietoooorrrrlll!- gritó el bardo tan alto como pudo, a lo que sus compañeros obedecieron de inmediato.
Tralin se maravilló al ver que sus compañeros frenaron en seco. Seria posible que fuera poseedor de una gran capacidad de liderazgo sobre sus compañeros? Era la seguridad de sus palabras la que provocó aquel cambió de conducta? O era la fuerza de su grito la que había congelado las acciones de Prince y Edenwinder?

Ni lo primero, ni lo segundo, ni lo tercero. Tralin siguió la mirada de sus camaradas para descubrir que él no había sido el responsable de aquel paro inmediato de acciones. Lo que observó era que, en el lugar donde segundos antes había estado sentado, aparecieron unos lindos conejitos. Primero uno, después otro, y otro y otro y...


-Qué bonitos!- se le escapó a Edenwinder.

El bardo entendió en aquel momento las dulces caricias en la entrepierna y el trasero. Pero... el mordisco? Aquella pregunta obligó al bardo a descubrir lo que sus compañeros ya había descubierto. Aquellos conejos no eran normales! Sus ojos mostraban un rojo escarlata, sus afilados dientes comunicaban sed de sangre fresca, sus intenciones no eran las de conseguir una cariñoso achuchón... Eran conejos salvajes y estaban dispuestos a atacar al grupo!

Una vez mas la comitiva secreta debería demostrar sus potencial en el campo de batalla, nada mas y nada menos que con... con... con unos conejitos! Pero vaya conejitos!

lunes, 7 de septiembre de 2009

MALUS KAGONTÓ Y EL EJÉRCITO OJCURO

Dime con quién vas
y te diré qué tienes que hacer
(5a parte)
Meme-Oh-Toha
Capital de Reinos Recordados

Por fin se habían librado del barullo tras enfrentarse al Hombre-mosca. Aquel local se había desmadrado en demasía siendo muy difícil para los cuatro aventureros conseguir salir de “La Muñeca Chochona”.
Siguiendo las indicaciones de Armando Jaleo of Balls, se dispusieron a dirigirse a la calle de los gremios para encontrar al señor Fisher Prais, el cual les equiparía adecuadamente con armas y armaduras.
Solo dieron un par de pasos cuando alguien les llamó el alto.

-Perdonen... perdonen... oooye!


Era lo mas parecido a un bufón, salvo que mas que gracia daba un poco de “yu-yu”. De una altura de 2 metros, unos 150 kilos de peso, con barba poco cuidada, vestido con unas mallas verde pistacho, camiseta de tirantes a rayas rojas y blancas, pecho peludo y muy mal estilo para maquillarse al estilo clown... una enorme mole de payaso se dirija hacia ellos. Mejor dicho, su atención se centraba especialmente en el mago Smith.

-Disculpad mi osadía, pero me he quedado maravillado de vuestra actuación allí dentro! Especialmente de ti. -señaló al mago.-Me presentaré: me llamó Bobo el payaso y dirijo un circo itinerante. Nos hemos quedado sin lanzador de cuchillos y he visto que tienes mucha habilidad para lanzar objetos. No te preocupes si prefieres tirar jarras de cerveza en vez de cuchillos. El enano gully a quien deberás acertar no creo que ponga muchas pegas... de todas formas, el hecho de que sea mudo no juega mucho a su favor!

Tras discutir ciertas cuestiones económicas, Smith Riado decidió dejar el grupo y lanzarse al estrellato del mundo circense. Aquella aventura era peligrosa y aún no se veía del todo preparado. Sin muchas lágrimas de despedida, Prince, Edenwinder y Tralin continuaron su camino.

Finalmente llegaron a la calle de los gremios. Tras unas cuantas preguntas a los comerciantes de la zona, siguieron las indicaciones de un ciego que les indicó donde se encontraba el establecimiento del señor Prais.


A primera vista, la tienda donde debían equiparse les pareció muy humilde y poco destinada a los menesteres a los que Armando Jaleo les había comentado. “Puede que sea una tapadera” pensaron los miembros del grupo.
Una vez en el interior, les atendió un amable viejecito:

-Buenas muchachotes! En que os puedo atender?

Tras una breve explicación sobre quién les había ordenado que fueran allí y de la misión que llevaban entre manos, Fisher Prais les propuso dirigirse a la rebotica donde, según él, estarían mucho mas tranquilos.

-Bueno, bueno... así que debéis encontrar la espada Escubidir antes que ese malvado Malus Kagontó, verdad? Tarea difícil... si señor, sobretodo porque solo una criatura sabe donde se encuentra la espada ensartada en la mágica piedra de Gibra-altar.

El anciano reía suavemente, como si aquella misión le fuera curiosamente divertida.

-Solo la elfa Felpa conoce el paradero de esa piedra. Si queréis encontrar a Felpa, debéis dirigiros al bosque de Porrompompero. Pero aquí no acaba todo, no... No os será fácil separar a Escubidir de la piedra de Gibra-altar. Solo los enanos, conocedores de los secretos de la piedra, saben como conseguir liberar la poderosa arma de su cautiverio arcano. Podéis ir a la Sierra Elpicoycallaté, donde el último gran maestro enano os guiará en vuestra empresa. Vuestra es la elección: buscar a la elfa Felpa y saber el paradero de la espada o buscar al maestro enano y descubrir como separara la espada de la piedra.

Otra risotada susurrante, dio paso a la obertura de un armario que se encontraba en el fondo de la rebotica. La visión fue impresionante ya que aquel armario estaba repleto de armas, armaduras y escudos.

-Y mientras decidís vuestro destino, coged lo que queráis. Invita la casa!

Tralin Tralan escogió un afilado cuchillo jamonero, un fabuloso arco “Orzowey” y una pequeña, pero muy útil, navajilla con la inscripción “Recuerdo de Benidorm”. Por armadura, una cota de escamas de sardina que parecía muy efectiva en combate. Otros objetos que, disimuladamente, introdujo en su zurrón fueron una lata de fabada asturiana, un botellón Isostar y una antorcha. Edenwinder se decidió por una espada Castragatos, un arco para adolescentes "Teen sarto" y una armadura cuero "tachado" que le evitaría mas de un disgusto en posibles futuras peleas. Prince se decantó por una espada MATEL, potente arma donde las haya, y el arco "Orzowey”, junto con una cota de Escamas de Colores "I touch myself".

Tralin seguía mirando hipnóticamente los trastos y los chismes que vendían en aquella tienda, cuando su atención se centró de repente en el rincón que decía "Solo para adultos". Se acercó y descubrió sorprendido unas cosas largas y de vivos colores, que se parecía mucho a un miembro viril. Con un poco de disimulo cogió uno de esos cacharrilos llamados "Vibratorculo 200", se acercó al tendero y le con voz temblorosa y susurrante le dijo:

-Me lo envuelve pá regalo?- a lo que sus compañeros le miraron extrañados y un bastante confusos.

El señor Prais atendió como mejor pudo al grupo de aventureros enviado por Armando Jaleo of Balls, sabiendo que desde aquel preciso instante la muerte les estaría rondando noche y día. Pero la demanda del bardo, que agarraba nerviosamente uno de sus consoladores de oferta, le pilló totalmente por sorpresa. Al vendedor se le escapó una sonrisa picarona que provocó que al bardo le sudaran aún mas las manos y el miembro de plástico se le escurriera de entre las manos.

-Veo que también tendréis tiempo para pasarlo bien! Verdad, jovenzuelo? jejeje... - comentario que enrojeció los rostros de los tres aventureros. -Puedes llevártelo, pero vigila que este "trasto" en malas manos puede hacer muuuuucha "pupita"!

Edenwinder, Tralin y Prince se acomodaron todo el equipo, las armaduras y sus respectivas armas, preparándose para la marcha. Ahora debían decidir hacia donde dirigirse: visitar a la elfa Felpa en el bosque de Porrompompero o al maestro enano en la Sierra Elpicoycallaté. No era una decisión sencilla, pero debían decidir con rapidez. El tiempo corría en su contra.

Edenwinder manifestó su voluntad de dirigirse al bosque de Porrompompero y visitar primeramente a la elfa, mientras se limpiaba la babilla al ver unos pantalones tejanos de color rosa que, según él, combinarían a la perfección con su vestuario. Prince, absorto en sus pensamientos, acabó por dejar en manos de su compañeros la elección. Y Tralin estaba fuera de sí jugueteando con el nuevo utensilio que le había ofrecido Prais.

"Este trío es de la mas extraño" pensó el vendedor, “Por un lado, él único que ha manifestado la voluntad de dirigirse hacia el bosque de Porrompompero, me pide de rodillas y con los ojos llenos de lágrimas que le vena unos tejanos de color rosa que conseguí en una partida de dados contra un draconiano afeminado. Por otro lado, el bardo se había quedado anonadado con el "Vibratorculo 200". No para de encenderlo y apagarlo, y hace cara de notar un pequeño escalofrío que le baja desde la nuca hacia el final de la espalda. Parece no importarle hacia donde dirigirse, con tal de llevar la nueva adquisición en su poder. Y ademas totalmente gratis! Y el paladín... Que deberá pensar el paladín?”. Finalmente decidió tomar el la iniciativa sobre los miembros del grupo.

-Muy bien, veo que todos estáis de acuerdo en dirigiros al bosque de Porrompompero y buscar a Felpa... Eeeehmmm, buena elección... Debéis dirigiros hacia el este, a la última ciudad de la costa, a Puerto Checo-Checo. Allí deberéis embarcaros en algún barco que os lleve hacia la otra orilla, a la isla donde se encuentra el bosque de Porrompompero. Y... no perdáis mas tiempo!

Era ya pasada medianoche, y el grupo no podría abandonar la ciudad de Meme-Oh-Toa hasta el día siguiente. Encontraron una posada que a buen precio les proporcionó cena y descanso reconfortante.

Los primeros rayos de sol rompieron las oscuridad de la habitación donde los tres aventureros habían compartido a la vez, y con bastante fregamientos, una cama individual. Era el momento de ponerse a trabajar. Su destino: las tierras del este de los Reinos Recordados.

FIN DEL CAPÍTULO 1

jueves, 9 de julio de 2009

MALUS KAGONTÓ Y EL EJÉRCITO OJCURO

Dime con quién vas
y te diré qué tienes que hacer
(4a parte)
Meme-Oh-Toha
Capital de Reinos Recordados

Mientras la impresinonante silueta del Hombre-mosca cortaba velozmente los cielos de "La Muñeca Chochona", el último de los miembros del grupo inició un contra-ataque para obstaculizar la trayectoria mortal de aquel terrorífico movimiento dirigido hacia Prince.
Trali Tralan, sin fijarse demasiado en aquello que agarraba, alcanzó con la mano una cosa peluda y suave al tacto. La aferró con fuerza y se dispuso a lanzarla contra el endiablado enemigo. Pero algo no salió bien... A medida que su brazo giraba y giraba para coger fuerza en su lanzamiento, Tralin escuchaba un gruñido proveniente de aquello que había agarrado. A cada nueva vuelta, mas enfurecido parecía aquel gruñido. El bardo, entonces, se fijó en aquello que había agarrado sin prestar ni la mas mínima atención... era una gata en celo!!
De las patas de la felina apareció un abanico de afiladas uñas dispuestas a dejar un "cariñoso recuerdo" en la persona que había entorpecido su tranquilo sueño.

Mientras, el Hombre- Mosca, continuaba su "ataque del moscardón follonero" sin prestar atención a la situación que acontecía metros mas allá. Nada pudo evitar que Prince acabara en el suelo, con el enemigo encima suyo, con el rostro aplastado por los grandes testículos del Hombre-mosca. No solo era el dolor del golpe, sino la seria posibilidad de asfixia que podría padecer. Aquellos "güevos" eran muy, pero que muy grandes!

El combate no había acabado, al igual que el ferviente público que animaba a cada uno de los participantes al interesante duelo. La lucha sin cuartel estaba aún por decidirse!

Fue en aquel preciso instante cuando Edenwinder Pedodelechuza hizo honor a su apellido. Actuó casi instintivamente, situándose frente al Hombre-mosca, estirado en el suelo y en extraña posición de parto. Apuntando con su “ojete” al rostro del enemigo, apretó con todas sus fuerzas consiguiendo la llegada de lo que el consideraba el “Fabuloso ataque del pedo hediondo de lechuza diarreica”.

Señal que pusieron dias mas tardes en "La Muñeca Chochona".
Por si alguien se volvía a animar como Edenwinder.

Mientras, Prince se encontraba en una comprometedora situación teniendo frente a su boca aquel par de testículos sudorosos y malolientes. Pero el paladín no perdió en ningún momento la compostura y la buena educación. Esta vez, hay que decirlo, sus palabras denotaban un “ligero” enfado producto de la resolución del encuentro con aquel maleducado.

-Escuchame rata inmunda, o cualquier insecto que seas.- Prince había faltado a algunas clases de biología-Voy a tener un invitado a la fiesta de té y ese serás tú, entendido?!

La escena podía llegar a ser cómica si no fuera por la tensión que la lucha había creado en la taberna. Por un lado teníamos un aprendiz de mago que aparecía y desaparecía tras la barra del bar, lanzando sin parar una y otra vez jarras de cerveza. Parecía mas bien uno de aquellos conejos de feria a la que los niños debían derribar con las bolas de cuero: ahora estoy, ahora no estoy, ahora estoy, ahora no estoy...
Por otro lado, un elfo tirado en el suelo en posición bastante desagradable: con las patas hacia arriba, cogiéndose cada nalga con cada una de sus manos, buscando y consiguiendo abrir al máximo su... su... ehem... su "ojete", con la cara enrojecida por el esfuerzo, buscando lanzar un ataque mortífero hacia el Hombre-mosca. Lo único que se pudo escuchar fue un PPPSSSSSFFFF... que dejó a todo el personal pasmado.
Después teníamos un bardo enzarzado en una extraña coreografía animal con una gata con muy malas pulgas. La gente que observaba como aquel personaje iba de aquí para allí, moviendo los brazos como un loco, gritando palabras ininteligibles y con una gata aruñándole los morros, no llegaba a entender como se había llegado a aquella situación.
Por último, el pobre paladín no estaba en mejor situación que la de sus compañeros. Estirado en el suelo, con la única visión de un par de enormes "pelotas" en todo su rostro y el Hombre-mosca disfrutando de aquella posición del todo indecorosa para su contrincante.

Pero Prince, tuvo la suficiente destreza como para liberar sus brazos y conseguir agarrar el cuello y los testículos de enemigo. Utilizando su inacabable discurso educado, esta vez un poco mas imperativo, propuso de nuevo invitar al té a su interlocutor. Esta vez, sus palabras fueron acompañadas por un ligero, pero efectivo, apretón en los cataplines del Hombre-mosca. Aquello parecía que funcionaba, ya que el homo-insecto dijo:


-Sísísísísí... valevalevale... un té... sísísí... pe-pe-pe-pero no no no apretes que-que-que quiero mucho a-a-a-a mis pelotillas!!

En estas que una figura de porcelana con la imagen de una pastorcilla acompañada de una ovejita y un perro labrador, cortó el aire de la taberna, estrellándose en todos los morros del "preocupado" Hombre-mosca. De inmediato, quedó con la cara medio desfigurada, con trozos de porcelana enganchados en todo el rostro y completamente inconsciente.
La gente explotó en "vivas" y "bravos", lanzando monedas a los protagonistas de aquel fortuito entretenimiento. Hasta alguna vieja se atrevió a lanzar su holgada ropa interior, muestra del agradecimiento al liberar a los clientes de "La Muñeca Chochona" de aquel desagradable personaje. Pero algo no había acabado aún. Tralin Tralan, aún corría por el local con una gata en celo en el rostro. Al estar el animal obstaculizando la visión del bardo, este se dirigía a toda velocidad contra una pared en la que seguro se estrellaría y haría mucha "pupita" al la pareja zoofílica.
Después del topetazo, Rumik Aquínosefía reunió de nuevo a Prince, Edenwinder, Tralin y Smith, agradeciendo sinceramente lo que habían hecho por su local. Les hizo memoria de lo que debían hacer para iniciar la secreta misión que Armando Jaleo Of Balls les había asignado: visitar a Fisher Prais en la calle de gremios para poder equiparse en condiciones.

Ahora si que comenzaba la aventura de aquellos intrépidos guerreros.

jueves, 25 de junio de 2009

MALUS KAGONTÓ Y EL EJÉRCITO OJCURO

Dime con quién vas
y te diré qué tienes que hacer
(3a parte)

Meme-Oh-Toha

Capital de Reinos Recordados

En pocos segundos el clima silencioso de la taberna fue aumentando en ruido y gritos. Por fin alguien le plantaba cara al Hombre-mosca!
Poco a poco, los clientes de local de Rumick Aquínosefía, se relajaban viendo como aquellos 4 recién llegados se dirigían hacia el centro de la sala sin temor a enfrentarse a aquella desagradable criatura que no dejaba de insultar y lanzar escupitajos verbales sin tener en cuenta que era horario infantil y acababa de llegar un grupo de niños estudiantes a druidas a "La Muñeca Chochona".

Se hizo un corro en medio de la sala, a modo de improvisado ring y la gente empezó a gritar dado el espectáculo que estaban a punto de presenciar.

-Pelea, pelea!- decían un anciano antes de que le saliera disparada la dentadura postiza. Un grupo de orcos practicaban una patética coreografía para dar ánimos a los combatientes, utilizando unos pompones hechos con pelo de enano gully. Ánimos no se sabe si infundirían, pero la estampida de piojos y otros bichos sarnosos entre el público del combate estaba asegurada.

Edenwinder, profundamente enfadado por los insultos de aquel farfullero, se adelantó a sus compañeros y le propinó una santa bofetada al Hombre-mosca dejándolo mas allá que aquí. La gente acompañó la acción del explorador con un UUUUHHH!!! dando entender que aquél golpe había hecho realmente "mucha pupita" al soez personaje.
Seguidamente fue Prince quien quería rendir cuentas con el Hombre-mosca. Lanzando un pañuelo en símbolo de desafío y reto ante el maleducado enemigo, inició una serie de movimientos de lucha, mas parecido al baile del verano que otra cosa, alzando sus puños en señal agresiva e intimidatoria.

-Mamá, porque ese señor se pone a bailar ahora?- preguntó un niño al ver como actuaba el paladín. -No le hagas caso, debe ser el "raro" del grupo.- respondió la madre.

Prince se acercó al Hombre-mosca y lanzó una directa al rostro, pero el enemigo logró esquivar el ataque, bien gracias a su agilidad, bien al mareo que aún tenía del sopapo anterior.


Smith, mientras, conocedor de su poca capacidad de lucha cuerpo a cuerpo, se dirigió tras la barra a esconderse. Podría parecer una acción de cobardía, que de hecho lo era, pero el mago se encontró de morros con una colección de jarras de cerveza de cristal de bohemia dispuestas a ser lanzadas hacia el enemigo. Y tubo éxito, ya que una de ellas se estrelló entre ceja y ceja del Hombre-mosca, petándole la nariz y originando una cascada sangrienta de los orificios nasales del susodicho.


Una de las jarras que lanzó Smith.
Fijaros en la jarra y no en lo que hay DETRAS de la jarra!

El Hombre-mosca ya no sabía ni donde estaba ni porqué le estaban azuzando tal paliza. "Si soy un buen chaval!", pensaba él. Recibiendo por aquí, recibiendo por allá, una de sus manos se estrelló inocentemente contra el rostro de Prince, que aún realizaba su danza hipnótica de combate.

Era el turno de Tralin que al ver como se acercaba el enemigo, agarró lo primero que encontró e intentó golpearlo. No tubo suerte al intentar dar con su guitarra en todo el cogote del Hombre-mosca, ya que su ataque se perdió en el aire.

El ambiente estaba ya caldeado. El combate continuaba y las apuestas por el vencedor comenzaban a correr por la taberna. Aquel era el mejor espectáculo que se podía disfrutar en "La Muñeca Chochona" en años. Toda la clientela seguía fervientemente los movimientos de los luchadores.

Edenwinder intentó un ataque dirigido a las partes bajas del Hombre-mosca, pero este esquivó el golpe gracias a un involuntario resbalón provocado por el charco de sangre que emanaba de su nariz. Mientras se levantaba de nuevo dispuesto a un segundo asalto contra aquel grupo de insignificantes personajes, el paladín recapacitó e intentó dirigirse al enemigo con un "discursito" educado y amable. Prince pregonaba hacer una tregua en aquella situación y resolver el conflicto que tenía entre manos junto a una taza de té.

-Señor mosca, creo que comenzamos con el puño equivocado. No estamos aquí para golpearlo, le invito a discutirlo con una taza de té. Insisto, acompáñeme.

-Pero tu me has visto a mí cara de imbécil!- dijo tan amablemente como pudo el Hombre-mosca -Os presentáis aquí, pandilla de niñatos de estercolero, buscándome la mala leche con solo mirarme, tocándome los cataplines en mi territorio, me petáis los morros y ahora me vienes tu diciendo de tomar una taza de té para hacer las paces!! Pero tu crees que soy un picha-floja?? Ahora te voy a dar...

Una certera jarra de cerveza, lanzada por Smith tras la barra, cortó el discurso furioso del Hombre-mosca. El objeto se estrelló esta vez en toda la espalda del contrincante que, dolorido, aún se cabreó mas. Buscando quién era el responsable que aquel lanzamiento, descubrió media cabeza que asomaba tras la barra observando curiosamente la escena. Dedujo que aquel cobarde que se escondía tras el mueble era quién había lanzado la jarra y señalándolo con el dedo, dijo:

-Chaval, tienes las horas contadas como las moscas! Acabó con tu amigo el pacifista y te doy de leches a ti!

Tras la amenaza, el enemigo de morros ensangrentados, dio un salto acrobático y cayendo en picado con las rodillas por delante para golpear a Prince gritaba con voluntad intimidatoria:

-Ataque del moscardón folloneroooooooo!!

Por unos instantes, la taberna quedó en silencio. Todos miraban aquella figura enclenque que surcaba el aire en pos de su presa. Solo las palabras de un niño rompieron el gélido clímax del momento:

-Mamá, qué quiere decir follonero?

domingo, 24 de mayo de 2009

MALUS KAGONTÓ Y EL EJÉRCITO OJCURO

Dime con quién vas
y te diré qué tienes que hacer
(2a parte)

Meme-Oh-Toha
Capital de Reinos Recordados

Una vez llegaron a la habitación, Rumik comenzó a hablar hacia el mas oscuro de los rincones de la sala con voz solemne y respetuosa. En una de las butacas, escondido entre las sombras, parecía haber una figura misteriosa que observaba al grupo de recién llegados.

-Mi señor, el grupo que esperaba ya ha llegado. - fue cuando miró uno a uno los componentes de tan singular equipo – y han mencionado la contraseña secreta: “Quien se ha cagao, que güele a bakalao, tu por tu, has sido tu”.

Los miembros del grupo se miraron intrigados los unos a los otros. Cada uno había recibido un mensaje donde se pedía la asistencia a una cita en “La Muñeca Chochona”, aquella misma noche, donde debían decir una contraseña secreta a Rumik Aquinosefia, las palabras que el enano acababa de nombrar.
Ahora comenzaban a entender alguna cosa. Aquel encuentro estaba preparado por la persona que firmaba el mensaje: Armando Jaleo of Balls, paladín y monarca de Reinos Recordados.

Un inesperado sonido rompió las reflexiones de Tralín, Prince, Edenwinder y Smith. Una canción que entonaba una letra que decía algo así como “suavementeeeee besameeee, que quiero sentí tus labios rosssandome otra vesssss”, hizo que la misteriosa figura reaccionara velozmente. Rebuscando en uno de sus bolsillos, apareció una bola de cristal a la que, situándosela en la oreja, el desconocido le hablaba como si se tratara de una persona.

-Hooooola... si, si....estoy aquí, reunido, si...si, si... ahá... de acuerdo... si pero... vaaaale... no, no, no... ahá... cuenta que... eeeeso... si, si, si... peroooo... no, no, no... ahora no puedo... vaaaale... esta noche... siiii... yo tambien... no, yo mas... siiii... te dejo... veeeenga.

Tras aquel misterioso diálogo con la bola de cristal, el desconocido la introdujo de nuevo en su bolsillo y se alzó de la butaca. Tras unos pasos en dirección al grupo, la luz de las velas iluminó su rostro y el asombro se plasmó en los rostros de los miembros del equipo: era el máximo dignatario del reino, don Armando Jaleo of Balls, en persona.


-Sed bienvenidos y gracias por la asistencia a mi desesperada llamada. El tiempo apremia, así que iré al grano:
Hace ya mas de 500 años del final de la mas cruel de las guerras de Reinos Recordados, donde se enfrentaron todas las razas de estas tierras: humanos, elfos, enanos, orcos, drag-queens... La Guerra del Bak-ah-lao originó unas hondas heridas difíciles de curar y olvidar, pero con la ayuda del poder arcano de una espada, se consiguió la paz que todos ansiaban.
Fueron los 5 sabios los que crearon a Escubidur, una mágica espada capaz de retornar la calma a estas tierras. Tras restablecer la armonía y el acuerdo entre las razas, la espada fue ensartada por medio de la magia en una roca sagrada por nombre Gibra-altar, impidiendo que nadie pudiera extraerla de allí.
Pero oscuros vientos soplan en Reinos Recordados.
Un malvado general está decidido a apoderarse de Escubidur y proclamarse amo y señor de toda criatura viviente de estas tierras. Malus Kagontó se servirá de cualquier método, por sangriento y vil que pueda parecer, para conseguir dicha arma de poder ilimitado. Vuestra misión es bien simple: impedir que eso suceda.
En vuestras manos está el futuro de las gentes de Reinos Recordados.

Armando Jaleo of Balls miraba a todos y cada uno de los miembros del grupo. Deseaba haber sido capaz expresar la importancia de aquella misión. Ahora solo faltaba esperar la respuesta de aquellos “futuros héroes” que las crónicas de Reinos Recordados recordarían por siempre jamas. Pero un silencio se aposentó en la oscura habitación. Todos los miembros del grupo de aventureros aún estaban asombrados del hecho de encontrarse frente al “gran” paladín de Meme-Oh-Toha. No sabían como reaccionar!

Armando Jaleo of Balls entendió aquel largo silencio como una respuesta afirmativa. De todos modos, el monarca dudó seriamente sobre si aquellos cuatro “elegidos” eran los mas adecuados para realizar tan importante tarea. Pero era la última posibilidad que tenía, ya que lo esencial era que fueran capaces de pasar desapercibidos y que nadie sospechara de su secreta misión.
Y con aquel grupo de individuos, seguro que nadie pensaría que el futuro del reino estaba en manos de un mago miedoso, un paladín bailarín, un bardo dormilón y un explorador con problemas de dicción.

-Estooooo... continuemos! Deberéis viajar por las extensas y misteriosas tierras de Reinos Recordados. En ellas encontrareis mil y una dificultades y peligros a las que debéis estar adecuadamente preparados. Por este motivo, debéis dirigiros a la Calle de los gremios y buscar el local del señor Fisher Prais. Él os ayudará a equiparos con armas y provisiones para el viaje, así como os informará de mas detalles sobre vuestro siguiente destino. Solo queda deciros que tengáis mucha suerte, por lo que veo la necesitareis, y que las gentes de Reinos Recordados os estará eternamente agradecida. Por si eso no fuera suficiente, una gran recompensa os espera en mi castillo. Que la fuerza os acompañe!

Dicho esto, los cuatro “elegidos” junto con Rumick, dejaron al monarca en la habitación pensando si aquellas últimas palabras correspondían a aquel discurso o a otro que debía pronunciar la semana siguiente frente a unos engreídos y chulescos señores que se entestaban en nombrarse Jedis.

El grupo, encabezado por el enano, se disponían a volver a la gran sala para dirigirse a la Calle de los gremios, tal como les había informado Armando Jaleo Of Balls. Pero algo llamó la atención de la secreta comitiva. Si al subir al primer piso la sala era una explosión de ruido, gritos y sonidos de elevado volumen, ahora la sala parecía estar en absoluto silencio.

Rumick Aquínosefía se detuvo en seco en los primeros escalones de bajada a la sala principal de “La Muñeca Chochona”, y pensando en voz alta dijo:

-No, otra vez no! Ya es la tercera vez en lo que llevamos de semana!

Y velozmente bajó lo que quedaba de escalera, seguido de Tralin Tralan, Edenwinder, Smith y Prince.
La imagen era del todo extraña, ya que nunca se había visto una taberna donde reinara un silencio sepulcral, todos los clientes estuvieran en sus sillas, nadie decía nada ni tan siquiera se atrevían a moverse... Podría decirse que “La Muñeca Chochona” era mas silenciosa que una antigua biblioteca de monasterio.
Pero que había ocurrido para semejante freno a la fiesta que minutos antes se había iniciado con la barra libre propuesta por el propietario?

Los ojos de los cuatro “elegidos” encontraron el motivo de tal situación siguiendo los pasos de Rumick. En medio de la sala podían observar a un individuo que no dejaba de farfullar, insultar y vomitar palabras soeces de mal gusto y con muy mal genio.


El muy maleducado Hombre-mosca


El enano intentó pacificar la ira de aquel personaje, pero de un solo golpe el recién llegado mandó al amo del local varios metros mas allá. Incluso los guarda-espaldas de Rumick no tuvieron el valor de frenar la agresión que su jefe había recibido.

-Ei vosotros, panda de pardillos! - dijo dirigiéndose al bardo, al explorador, al paladín y al mago -Hoy me he levantado con muy mala leche, vengo aquí a desfogarme un poquito y qué me encuentro? A cuatro pringaos con cara de tener escozores en la punta el nabo y con ganas que venga un servidor y les reviente los morros de un guantazo!!

Un UUUUYYYY!! susurrado se escuchó en todo la taberna mientras el hombre con malas pulgas continuaba su discurso hacia el grupo.

-Y qué miráis con esa cara, pajilleros de poca monta? Mi cara? Tenéis güevos de mirarme a los ojos?! Mira que hoy estoy de mala hostia, que cuando yo estoy enfadao, que cuando estoy mosca...

Tralin Tralan, Edenwinder, Smith y Prince se miraron sorprendidos por la situación que estaban viviendo. Aquel hombre parecía que quisiera iniciar una trifulca con ellos sin tener motivo aparente.

-Mecagontoloquesemenea! Ahora mismo os voy a dar de leches que ni pa qué!

El hombre se dirigió hacia ellos con clara intención de golpear al primero que tuviera por delante. Era aquel uno de los muchos peligros que había nombrado Armando Jaleo of Balls? O simplemente aquel personaje era el típico “chulo piscinas” a quien todos desearían cerrar la boca pero nadie se atreve a dar el primer paso?
El grupo se encontraba en una difícil situación, y la aventura solo acababa de comenzar.

miércoles, 13 de mayo de 2009

MALUS KAGONTÓ Y EL EJÉRCITO OJCURO

Capítulo 1.

Dime con quién vas

y te diré qué tienes que hacer

(1a parte)

Meme-Oh-Toha

Capital de Reinos Recordados


Junto a la muralla final que limitaba a toda la capital, se encontraban los bajos fondos de la ciudad. Esta zona era lugar de reunión de las personas non-gratas de la urbe: ladrones, jugadores, borrachines, fulanas, asesinos a sueldo..., una extensa colección de personajes con oscuras intenciones y vicios. Era aquí donde se encontraban las tabernas, posadas y burdeles de peor reputación de la ciudad.


De entre estos locales, era conocido por todos “La Muñeca Chochona”, ya que se decía que servían la peor cerveza de la capital. Aún así, siempre estaba a rebosar de clientela y sus pechugonas camareras nunca detenían sus idas y venidas para servir las enormes jarras de cerveza por todas las mesas del local.

Aquella noche había una excitación especial en el ambiente. Era la vigilia de la festividad de “La recolección del cardo borriquero y el cebollino calentorro” y la clientela se había multiplicado por dos.

Muchos eran los que habían llegado a Meme-Oh-Toha para celebrar aquella fiesta anual, pero también utilizaban la celebración como excusa para calmar su curiosidad y visitar el famoso local de la “La Muñeca Chochona”.


Pregón inaugural de la fiestas de
“La recolección del cardo borriquero y el cebollino calentorro”

Al entrar al local la visión era impactante. La gran sala albergaba multitud de clientes de diferentes razas, sexos y clases. En el lateral derecho, un enjambre de mesas era lugar de encuentro de jugadores que apostaban sus pocas pertenencias a los dados, empedernidos bebedores que una tras otra dejaban en dique seco sus jarras de cerveza

y un grupo de abuelitas que, nadie sabía como y ni porqué, se encontraban siempre en la misma mesa, con su leche con galletas y un interminable cuchicheo sobre todo aquel que entrara en el local.

Todo este barullo de clientes, estaban acompañados por un abanico de “señoritas de compañía” que intentaban ganarse alguna moneda ofreciendo sus servicios. Y el abanico de posibilidades era “muy” amplio: desde bellas muchachas de firmes pechos y cintura sinuosa a maduras mujeres con carnes fláccidas y dentaduras inexistentes.


En la parte izquierda del local se encontraba la gran barra de “La Muñeca Chochona”. Allí era donde el ajetreo era mas intenso: gritos, empujones, bebidas voladoras, borrachos inaguantables que abrazaban a cualquier criatura que encontraran en su camino para decirle, con aliento vomitivo, aquello de “Tu edes mi mejod amigo!”. Y un ejército de camareras que no dejaban de bailar de un lugar a otro para dar a vasto a todas las demandas de los clientes.


En el fondo del local, un gran fuego caldeaba el ambiente y era lugar de cocina del único plato que se podía degustar en aquella posada: conejo asado con guarnición sorpresa. Ha de decirse que aquel plato no era un manjar demasiado exquisito y se decía que el conejo era de dudosa procedencia. Lo que era seguro era que por la zona no se había visto ningún gato en muchos años. Lo de la guarnición sorpresa... la sorpresa era si encontrabas la guarnición!


Al lado del fuego se alzaba un escenario donde cada noche había una espectacular actuación. Todos recuerdan cuando Tontok, en semiorco, quiso demostrar que era capaz de cortar una manzana de un solo tajo de su hacha. El problema era que la manzana estaba sobre la cabeza de su compañero y lo que cortó no fue bien bien la manzana.

Aquella noche actuaban las hermanas Svelenkav, dos gemelas contorsionistas de 150 kilos de peso cada una, conocidas por su fantástico número final donde escogían a un voluntario del público para que las recogiera al vuelo, a las dos, después de realizar imposibles piruetas desde una altura de cinco metros.


Pero lo mas imponente de “La Muñeca Chochona” era su propietario. Situado en una de las esquinas del fondo de la posada, en una butaca alzada a un par de metros del suelo, se encontraba Rumick Aquínosefía. Este enano de rudos modales, carácter gruñón y voz gutural, había construido la posada desde la nada y consideraba aquel su único reino y él, su rey.

La butaca estaba adornada a modo de trono: pieles de animales que hacían mas cómodo el aposento, un gran barril donde llenaba su brillante jarra con la cerveza de su local, regalos que ofrecían los clientes de la posada, un par de enanas mulatas que masajeaban los pies de Rumick... Pero lo que llamaba mas la atención era el enorme garrote que el enano utilizaba para llevar a la práctica el honor de su apellido, en caso que algún cliente no efectuara el pago de su consumición.


El ambiente era el típico antes de una gran fiesta como la de “La recolección del cardo borriquero y el cebollino calentorro” y las entradas y salidas de la posada eran constantes.

Sin llamar la atención al resto de clientela, menos a las abuelitas de la leche con galletas, un nuevo cliente entró en el local.

Se trataba de Prince Charmig, un apuesto paladín que se había presentado en el local tras recibir una misteriosa carta que lo citaba en “La Muñeca Chochona”.

Al igual que el paladín, otros tres decididos guerreros habían recibido una nota pidiendo su presencia en aquella posada en el día acordado: Tralin Tralan der Charcco, un animado bardo que siempre iba acompañado de su centenaria guitarra herencia de su família; Edenwinder Pedodelechuza, un elfo explorador con serios problemas para definir sus gustos sexuales, y Smith Riado, un aprendiz a mago con ligeros problemas de memoria.

Uno tras otro se presentaron frente al propietario del bar Rumik Aquínosefía, repitiendo la contraseña secreta que les habían mostrado en el mensaje que habían recibido:

“Quien se ha cagao, que güele a bacalao, tu por tu, ha sido tu”

Tras demostrar haber recibido la carta personalizada mediante aquellas palabras se reunieron con el enigmático responsable de aquel encuentro.

Habían sido escogidos para realizar una peligrosa misión de la cual no sabían si conseguirían salir con vida. Era el inicio de una aventura que los llevarían donde nadie antes había viajado, a ver cosas que nadie antes había visto y a hacer cosas que nadie antes había hecho.