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sábado, 26 de mayo de 2012

AN DE GÜINER IS...


Pues í, amiguitos, hoy la cosa va de premios... y por partida doble!!

Mucha gente del medio bloggero comenta que todo esto de otorgar (o que otorguen) premios a blogs que un encuentra interesantes no les va mucho, que si se hace por quedar bien, que si esto, que si lo otro... Pero nadie puede negar que cuando ves que otro blog comenta positivamente lo que aparece en el tuyo e incluso es capaz de darte un premio, te hace cierta cosquilla entre güevín y güevín, llegando alguna vez al amorcillamiento de tus partes “sersuales”.
Pero si, como me a ocurrido a mi, el premio te viene por dos vías diferentes... ahí es cuando aparece el nuevo término “orgasmo blogero”.
La cosa va que dos blogs, a los que sigo con asiduidad, me han otorgado su premio Liebster.

 No confundir con este...

Las reglas de esta cadena de premios es simple (y cito textualmente del compañero Capdemunt):
    1.Copiar y pegar el premio enlazando el blog que te lo ha concedido.
    2. Premiar a tus 5 blog preferidos con la condición de que no superen los 200 seguidores; dejandoles un comentario en su última entrada notificándoles el premio.
    3. Confiar en que a su vez estos 5 blogs continúen la cadena.

Como los tiros viene de dos lados diferentes, enlazo los dos blogs que honorablemente me otorgan su apreciado premio:

Mil matices de gris: blog de mi enfermizo amigo Jorge, ansioso por dominar el mundo pero asqueado por sus continuos fracasos, donde puedes echarte unas risas cachondas con todo el rigor de un best seller.

Mediocridad: de Capdemunt, donde nos habla de un hobby común: los juegos de rol. Aunque también comenta sobre otros aspectos frikis, tampoco tiene desperdicio su otro blog, donde desborda sus reflexiones, a veces ácidas, pero con muy buen rollo.

Y ahora toca cuando debo otorgar mis premios. Amos a vert...

1.Uruloki: un blog de cine muy bien informado y actualizado diariamente. Si te gusta el cine, seguro que este es tu blog.

2.Frikis y mazmorras: Pues eso, que si eres algo friki, como un servidor, aquí tienes un lugar donde conseguir juegos, módulos, ayudas, etc., de forma totalmente gratuita. Y gratis a veces quiere decir muy bueno!

3.El día del testículo: el otro blog de Capdemunt, en el que puedes encontrar desde reflexiones de un padre novato hasta cosas algo más... (no sé como definir un consultorio donde debes presentarte como una mierda!). Pues eso, a darle un ojo que vale la pena!

4.Modulorama: conocido hace poco pero seguidor desde ya. Información rolera y muy interesante, la verdad.

5.La partida del lunes (que “conio”, el auto-bombo que no falte!): un blog sobre partidas de rol de un grupo de enfermos, donde no falta el cachondeo y las risas. Y sí, aunque suene mal, yo participo.

Me ha costado lo suyo. No por la dificultad, si no porqué chafardeo muchos blogs pero no todos les encuentro el punto interesante como para darles el premio.
Y ahora toca informar a los premiados... voy payá!!

Saludos

domingo, 18 de octubre de 2009

LOS HERMANOS PELÁEZ

Después de muchos años, lejano ya el tiempo de la escuela, un buen día llegué a la conclusión que la distribución de alumnos en los diferentes centros escolares de una misma ciudad no es una cosa aleatoria y producto del azar. Existe una organizado y misterioso sistema que consiste en conseguir que en cada aula existan todos y cada uno de los tipos posibles de alumnos que se puede encontrar dentro de una clase.

Hablamos de diferentes tipos de roles entre los niños y niñas de un curso: el Gamberro que se las carga sí o sí en cualquier situación de vandalismo escolar, la Niña Guapa que aprende que levantándose un poquito la faldilla puede conseguir el almuerzo que desea, el Líder que sabe que tiene la pandilla bajo su mandato, el Tontolculo que no se entera de nada, el Repetidor que va sobrado de todo y solo espera que acabe su triste condena escolar, el Deportista que lo mas le interesa es el recreo donde poder mostrar sus habilidades con las pelotas (las de fútbol, digo!)...


En mi clase, evidentemente, existían todos estos especímenes y hoy me centraré en uno de ellos: el empollón.

En mi caso, y por mala o buena suerte, teníamos esta figura por partida doble. Estoy hablando de los hermanos Peláez.

Gemelos, enclenques, blancos de piel, de mirada fría y penetrante, gafas de pasta, corrector bucal, pantalones de pinza, carpeta forrada con rostros de premios Nobel y filósofos desconocidos por la gran mayoría... Así eran este par de hermanos que eran la delicia del claustro de profesores y, siempre, modelo a tener en cuenta en cualquier momento del día a día escolar.


-Tomen ejemplo de los Peláez, muchachos. Si solo tuvieran una cuarta parte de su capacidad intelectual, no tendría la sensación de estar frente a una panda de borregos como ustedes.


Estas eran algunas de las palabras, a modo de ejemplo, que algún profesor nos regalaba comparando nuestra capacidad para el estudio con la de los gemelos Peláez.

Y realmente, aquellos dos eran (y perdón por la palabra que utilizaré) unas putas máquinas de estudiar. Era alucinante ver como devoraban libros uno tras otro, sabían mas la lección que los propios profesores, y en los exámenes sacaban notas de 12 y 13 cuando la nota mas alta posible era un 10.


Recuerdo cuando una vez nos obligaron, propuesta como no de uno delos Peláez, a escribir un poema sobre la algún elemento de la naturaleza. Sude la gota gorda estrujándome en cerebro para acabar escribiendo algo así como:


LA PRIMABERA

La primabera tiene cosas mú vonitas,

el sol, las flores y las mariquitas.

Como me gusta que salga el sol

y asinas ir a la picina con flotadol.



Pues bien, como nos quedamos todos, al ver llegar a los empollones de la clase con un par de tomos cada uno bajo el brazo con la “Antología poética del mundo natural de los hermanos Peláez”. 400 páginas de poesía chunga, chunga, de aquella llena de metáforas, sinónimo, hipérboles... hipotenusas y pleistocenos, que “cagate lorilo “ lo que había allí metido.

Y como no, los profes maravillados con el “excelente trabajo” de los malditos listillos de la clase. Tanto que, cada día, uno de los los hermanos nos leía a primera hora de la mañana uno de aquellos poemas. La mejor manera de comenzar el día, vamos!


Así que en e recreo, mientras ellos estaban en la biblioteca consultando nosequé sobre un tal Niche (entiéndase Nietzsche), decidimos hacer algo con aquellos dos tipejos. Y lo tuvimos claro desde el principio. Debíamos encontrar algo que desviara la atención de los estudios a aquel par de mozalbetes.

El Repetidor tuvo la gran idea: debíamos enseñarles la verdadero “sistema educativo”. Para ello fue necesaria la ayuda de la hermana mayor del Tontolculo de la clase. Mejor dicho de la hermana mayor del Tontolculo.

Si algo aprendí en aquellos días era que el mundo no sigue unos patrones fijos a la hora de repartir hermanas por el mundo. Como era posible que aquel “atontao” que no se enteraba nunca de nada tuviera una hermana tan buenorra como aquella y no nos hubiera dicho nada. Teniendo aquel monumento en casa, nos podría haber invitado cada tarde a merendar pan bimbo con nocilla. Lo que fuese por ver aquel trozo de mujer acabado de cumplir los 18 añitos.

Por suerte, la hermana tampoco tenía muchas luces y a cambio de media docena de revistas SUPERPOP donde aparecía David Hasselhof (el del coche fantástico de antes) en plan sexy, decidió echarnos una mano.

El plan era pedir a los hermanos Peláez que dieran la bienvenida a la nueva profesora de lengua extranjera. Lo básicamente importante del plan era que la hermana del Tontolculo no abriera la boca, si no se cagaba el plan, y la otra era poner la calefacción del centro a toda pastilla. Esta última parte era cosa de la Niña Guapa de la clase, que con una de sus subidas de faldillas pediría ese “pequeño” favor al conserje.


Hermana del Tontolculo de lleno en el papel de maestra.

Puesto en marcha el plan, solo faltaba esperar los resultados. No sé que pasó dentro de aquella clase, pero los hermanos Peláez no fueron los mismos desde aquel día. Algo cambió en ellos y dejaron de centrarse en los estudios. Pedían continuamente ir al lavabo y tardaban lo suyo en volver.

Solo una vez pareció que volvían a conectar con el mundo estudiantil. Cuando informaron que llegaría una nueva maestra de lengua extranjera. Pero no esperaban encontrar a una maestra viejuna, pellejona y raquítica, a punto de jubilarse.


Y es que los estudios...

domingo, 14 de junio de 2009

PEPI "LA PUPAS"

Aún recuerdo el primer día que la vi. Después de un verano caluroso llegó el día de volver a escuela. Era el primer día de curso y todos estábamos nerviosos por el reencuentro con los compañeros después de un par de meses de aventuras veraniegas, vacaciones inolvidables y gamberradas memorables.


-Cálmense señores! -nos dijo el profesor Alonso intentando calmar al personal. Tras unos golpes “cariñosos” con los nudillos en la cabeza de alguno de los alumnos de mi clase, el silencio reinó en el aula.


-Me gustaría presentarles a una nueva alumna del centro. Su nombre es Pepi y espero le den una calurosa bienvenida.


Entonces la vi. No sé si fue amor a primera vista o la novedad de tener una nueva compañera en el grupo, pero me sentí extrañamente atraído hacia ella. Puede que fuera su mirada, puede que su manera de vestir, o tal vez su forma de moverse... Un deseo irrefrenable me obligó a acercarme a ella a la hora del recreo para darme a conocer.


-Hola Pepi! -estaba nervioso- Espero que te guste la escuela y que...


Sus dulces y agradables palabras cortaron el discurso de bienvenida que había preparado 10 minutos antes, encerrado en el lavabo y hablando a la taza del váter.


-Oye, intenta no inflarme las pelotas, vale?


Era eso lo que me atraía de ella: su carácter.


La semanas pasaron y todos fuimos descubriendo que Pepi era “difícil” en las relaciones sociales. A menudo discutía con los profesores poniendo en duda su autoridad.

Recuerdo aquella vez que la señorita Asunción nos explicaba de forma muy sencilla (mas tarde descubrí que demasiado sencilla) de donde venían los niños. Comentaba que los padres escribían una carta a París pidiendo un hijito y que este llegaba volando colgado del pico de una cigüeña. Fue en este momento cuando Pepi aportó su “granito” de arena a la lección diciendo que ahora entendía porqué cierto día había encontrado al señor cartero, en pelota picada, encima de su madre una noche que su padre hacia turno nocturno en la fábrica. Lo que Pepi no entendía, pregunta que enfureció aún mas a la señorita Asunción, era el porque su madre gritaba “dámela toda, dámela toda!”. No era su madre la que tenía que darle “toda” la carta al cartero y no al revés?


También tenía sus problemas con los compañeros. Le gustaba ponerse en la puerta del lavabo del patio y “pedir amigablemente” un peaje para todo aquel que quisiera orinar. La cosa era sencilla: o pagabas o te meabas en los calzones.

Si alguien se atrevía a poner en duda la privilegiada situación de Pepi dentro del ecosistema del recreo, podía salir bastante “caliente”. A Pepi le costaba bien poco enzarzarse en trifulcas y peleas, hasta llegué a creer que le gustaba crear “mal rollo”. De aquí su sobrenombre: la Pupas. No por el hecho de que se quejara continuamente esto o de lo otro, sino porque en caso de tener una discusión con ella, eras tu el que acababa marcado con arañazos, patadas y contusiones. En resumen, lleno de “pupas”!


Pero era buena persona. Todos dudábamos de ello hasta que tuvimos aquel encuentro con los niños de la escuela del otro lado de la ciudad.

Una tarde, los profesores nos llevaron de excursión a un parque donde podríamos jugar libremente y pasar una divertida tarde. Por mala suerte la escuela privada, y del opus, de la parte alta de la ciudad habían decidido lo mismo que nosotros.

Así pues nos encontramos, frente a frente, con un ejercito de niños uniformados con un polo blanco, bermudas azul marino, calcetines blancos y zapatos oscuros. Aquello daba miedo! Me recordaba cierta película de terror donde todos los niños parecían hechos del mismo patrón: rubios y con los ojos azules. Vaya “yuyu”!


La tensión se podía cortar con un cuchillo.

El cabecilla de la escuela privada, un muchachote que sacaba un palmo al mas alto de nuestra clase, dio un paso al frente y con seguridad dijo:


-Pringaos, este es nuestro parque! Mi padre le ha dado mucho dinero al alcalde para que monte todo esto y no dejaremos que unos “piltrafas” como vosotros nos vengan a molestar.


Nadie de nuestro grupo se atrevía a decir nada al respecto. Todos sabíamos que nuestro origen humilde nos limitaba a hacer ciertas cosas, a diferencia de aquellos otros niños que podían tener de todo. Puede que fuera cierto que aquel parque les pertenecía y que nuestra obligación era subordinarnos a la situación clasista que estábamos viviendo. Cuando los ánimos de mis amigos estaban al nivel de los “furullos” de los perros, una voz se alzó de entre nosotros. Era Pepi que se se hizo un hueco en la primera fila de nuestro bando y se acercó desafiante hacia el “niño bien” que tenía delante.


-Oye tu, pijoteras, dices que tu padre ha “montao” todo esto?

-Si, que pasa?

-Pues dile que al parque le falta una pista para poder chutar las pelotas!


Y acto seguido le dio una santa patada en todos los “cataplines” que alzó al niñato unos centímetros del suelo. Todos, instintivamente, nos llevamos las manos a nuestras partes nobles, acompañando al movimiento con un UUUUFFFFF! pensando en el dolor que debía haber hecho aquella patada.

Tras aquel encuentro pasó lo que tenía que pasar: los niños del opus recogieron a su maltrecho líder, avisaron a los profesores, castigaron a Pepi sin poder jugar... Pero el parque fue todo para nosotros!


Desde aquel día todos le tenemos un aprecio especial a “La pupas”. La respetamos porque sabemos que en cualquier momento nos puede echar una mano. Aunque tengamos que pagarle dándole nuestro almuerzo para poder orinar en el lavabo del patio.


jueves, 4 de junio de 2009

PABLITO


Pablito era un niño diferente a los otros y tan solo nacer esas diferencias fueron evidentes. Una vez su madre dio a luz, y perdió para siempre el mundo de vista, la enfermera tubo que azuzarle y darle una buena dosis de sopapos en el culo para conseguir su primer apagado llanto.

A medida que fue creciendo, todos los compañeros de la clase, nos dimos cuenta que no era un chavalín como nosotros. A la hora del almuerzo todos devorábamos nuestro pan con nocilla, las galletas Príncipe o, los mas afortunados, el pan con mantequilla y mortadela. Pero Pablito, con su poco nervio extremo que podía sacar de quicio al maestro mas paciente, abría su fiambrera para devorar uno tras otro una colección de gusanos, escarabajos y otras criaturas altamente asquerosas. Eso no era muy normal que digamos!

A la hora del patio nadie lo escogía en los equipos de fútbol. No era muy rápido que digamos. Se movía tambaleándose de un lado para otro, con los brazos alzados como si quisiera darte un abrazo y unos ojos inexpresivamente blancos. Al final acababa siendo el arbitro. Es decir, no hacía nada.

Solo un juego parecía motivare: el del teléfono. Aquel juego de irse susurrando cosas al oído le parecía gustar. El problema era que, en mas de una ocasión, a Pablito se le escapaba un “mordisquito” y el marrón era para nosotros al tener que explicar al maestro como había “perdido” un trozo de carne del cuello o de la oreja el compañero de juegos de Pablito.

Recuerdo que una vez fuimos de campamentos de verano. En nuestra tienda dormíamos Alberto “Caragüevo”, el Lucas, Pablito y yo. Por la noche era un espectáculo ver a Pablito como se levantaba a medianoche y comenzaba a dar vueltas a nuestra tienda repitiendo una y otra vez con su inolvidable voz gangosa aquello de “teeengooo haaammmbreee”. Nos echábamos unas risas... La cosa no fue tan divertida cuando se encontraron a nuestro compañero comiéndose la pierna del alumno chino de intercambio. Sobretodo porque Chao-Lin había pagado como todos los campamentos de verano. No me quiero ni imaginar como se pondría su madre al ver que su hijo volvía a casa con una pierna de menos.

En el instituto la vida de Pablito no cambió mucho. Se echo una novia muy rara. Se llamaba Macarena. Iba siempre vestida de negro, con gafas oscuras, ojos y labios pintados de negro y con la manía de recordar continuamente que no iba de luto sino que era “gótica”. No entendí nunca que una persona quisiera ir vestida como una iglesia...

Pero la cosa no funcionó entre ellos dos. Macarena lo dejó diciendo que “la hacia sentir demasiado viva”, la muy guarra!

Después... perdí la pista de Pablito. Me pareció verlo en alguna fiesta mayor de nuestra ciudad... o era en un entierro? No lo recuerdo. La cuestión es que llevo unos días pensando en organizar una cena de antiguos alumnos, puede ser divertido.

Haber si tengo suerte y contacto con toda la pandilla.