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domingo, 18 de diciembre de 2011

DE NUEVO NAVIDAD


Uno sabe que ha llegado la primavera cuando siente de nuevo el calorcito del solete en el careto... que estamos en verano cuando comienza a ver gente en la playa... sabes que el otoño está encima cuando el viruji te hace sentir frioleras por todo el cuerpo... y el invierno, cuando es navidad!

Pero estamos muy equivocados por las señales que nos avisan de la llegada de tan familiares festividades.
Podríamos pensar que la navidad llega con la costosa iluminación que adornas las calles de las ciudades, con la decoración de elementos navideños en los escaparates de las tiendas, con aquella musiquilla que suena por las calles en modo “bucle eterno”, con las típicas frases de “felices fiestas” y “paz, salud y amor para los tuyos” que solo confirman la hipocresía de quién las dice... pero no, amigos y amigas mías!

Uno sabe que es navidad cuando se siente criatura apestosa. Por pasos y no se me alteren que tiene explicación!

Llega la navidad y la televisión muestra una campaña alocada de perfumes, colonias y demás productos de belleza, consiguiendo que te sientas como un auténtico apestoso. Que te lo están diciendo en los morros: tu, guarro, pa reyes una colonia que te canta el sobaquillo!!

 -Como te lo diría yo... te "jiere" de lo lindo bajo el ala, amigote!

Que si “agua de nosequé”, que si perfume de nosecuantos, que si “esencia de estoylootro”, que si... un tornado de productos destinados al buen ambiente general que solo me provoca la sensación de, disimuladamente, irme oliendo para saber si “canto”.

Sé que parece una tontería, y que tiene su explicación comercial, pero siempre me ha dado la sensación que en navidad, el 40% de los anuncios televisivos son de perfumes, 40% de juguetes y el 20%... de los que sea!
Nada, que hace años que esta sensación me corroe por dentro cada vez que llega las fiestas navideñas y hoy me he puesto a escribirlo. Una tontería más...

lunes, 4 de enero de 2010

DEL PORQUÉ AL IR AL WC NECESITAMOS LEER

Ir de vientre, ir a ver al señor Roca, plantar un pino, que salga la cabeza de la tortuga, echar el truño, hacer po-po... en definitiva: cagar!

No seríamos sinceros si dijéramos que nunca hemos ido al lavabo y un irrefrenable impulso nos ha obligado a coger el bote del jabón para leer una y otra vez la etiqueta. Y es que hasta hoy, no se había encontrado la misteriosa relación que existe entre el ir al lavabo y leer.

Pues bien, gracias a los estudios del doctor esloveno Jaka Svingüt del I.E.P.N. A. (Instituto de Estudios Pá No Aburrirnos), ya tenemos una explicación científica y ampliamente contrastada sobre este hecho.

Alguien podría dar diversas explicaciones erróneas sobre este fenómeno de relación lectura-cagadero: que si te aburres y aprovechas para leer una revista, que si la posición en sí (estar sentado) propicia a la lectura de noticias de prensa, que si los retorcijones y apretones son menos dolorosos curioseando en la vida de los personajes del la prensa rosa, que si... bueno, un largo etcétera de hipótesis equivocadas.

Según el Dr. Jaka Svingüt, cuando uno se sienta en la taza del váter se inicia todo un proceso de hiper-ventilación altamente peligroso si no fuera por la lectura de algun documento de texto y/o imagen. Me explicaré:

Nuestro cuerpo esta habituado a un temperatura corporal mas o menos estable (36º en las personas de a pie y 38º en los solteros de poca estatura, con alopecia y camisa a cuadros) que, al tomar contacto con la fría superficie donde se apoya en pompis (vulgarmente conocido como culo) provoca un efecto reflejo de dilatación del... para hacer este estudio comprensible a todos... dilatación del “ojete”.

Esta obertura de uno de los orificios de nuestro cuerpo humano, ocasiona una entrada brusca y descontrolada de aire(Nitrógeno, Oxígeno, Gases inertes, C02, Hidrógeno...). Pero nos centraremos solo en uno de estos elementos: el Oxígeno.

Cuando entra por el “ojete”, el oxígeno es absorbido por una extensa red de filamentos (Pelus Culus) que transportan este oxígeno al cerebro por medio de una larga autopista de arterias.

Y he aquí el peligro: dado que continuamente nuestros pulmones realizan su función de recogida de oxígeno, el cerebro esta acostumbrado a un volumen estable de este gas. Con la llegada de este “extra” de oxígeno se produce lo que se conoce como “overbooking” de aire. Es en este punto crítico donde el órgano rey del cuerpo humano actúa sin dilación: inicia una serie de actos incontrolados para quemar este excedente de oxígeno y evitar la saturación de volumen.

Entre estos actos encontraríamos el apretón de dientes, cerrar los ojos con fuerza, ventosidades de diferente sonoridad y olor, morderse las uñas, higiene nasal con el meñique, en los hombres: visionado y (en casos particulares) pequeñas conversaciones con el miembro viril, en las mujeres: valorar el estado de la última depilación de las entrepiernas...


Pero el caso mas extenso es el de utilizar la lectura como acto para “quemar” este oxígeno sobrante. Tenemos que decir que, según la lectura que se realiza, esta incineración de gases es mas o menos efectiva. En el caso que se esté leyendo el diccionario Esperanto-Suahili, el volumen eliminado es mas amplio que si se lee un 10 Minutos.

Así pues y a modo de resumen: abrimos el ojete, nos entra la fresca, llega al coco, pa no darnos un yu-yu hay que quemar, pa quemar nos ponemos a leer.

Damos, una vez mas, las gracias al Dr. Jaka Svingüt por sus estudios altamente útiles que nos harán, seguro, la vida mas cómoda y segura.

lunes, 12 de octubre de 2009

EL POR QUÉ DE TODAS LAS COSAS

Queridas y queridos seguidores (si es que hay alguno) de este blog,


Últimamente me perdonaran la bajada en el ritmo de entradas que hago en el blog. Normalmente intento escribir un par o tres de veces a la semana, pero estas últimas semanas me ha sido imposible. Y ahora les explicaré el porqué.


Ya hace cierto tiempo que una gran nube gris repleta de interrogantes flota en mi mente. Interrogantes que me hacen dudar de todo lo que, hasta hoy, conocía. Miles de dudas afloran en mi día a día, consiguiendo que comience a sospechar de cada momento, de cada palabra, de cada experiencia que como seres humanos vivimos durante nuestra existencia.

Sin motivo aparente, situaciones a las que estaba habituado y eran rutinas interiorizadas en mi vida, llegan a ser motivo de análisis. Me invaden preguntas de si “aquello que estoy a punto de hacer es lo correcto o no”, del “por qué lo hago”, del “qué consigo con ello”, del “por qué siento aquello o lo otro al hacerlo”... Preguntas que, a menudo, no tienen fácil respuesta.

Después de sentir que mi vida se enfrentaba a un completo y delicado examen, decidí tomar cartas en el asunto. Me propuse iniciar un estudio científico, altamente riguroso, de análisis de diferentes situaciones que, ustedes y un servidor, podríamos considerar “normales” pero que esconden una explicación hasta hoy desconocida.


Cual Profesor Cousteau sumergido en las oscuras fauces de los océanos buscando nuevas y desconocidas formas de vida acuática, yo me inicio en el peligroso e inquietante mundo de la investigación con el único objetivo de dar respuesta a preguntas sin respuesta.


Entre estas preguntas podríamos encontrar las siguientes:

-Por qué muchos de nosotros aprovechamos la necesidad fisiológica de ir al lavabo para leer una revista o un libro?

-Por qué la gente que va en coche espera pararse en el semáforo rojo para sacarse los mocos?

-Por qué nos da manía cuando se nos engancha la cortina de plástico de la ducha en el culo mientras nos duchamos?

-Por qué ponen esa horrorosa música en la sala de espera de los dentistas?

-Por qué los “speakers” de las tómbolas de feria hablan todos con la misma “musiquilla”?

-Por qué las peluquerías están repletas de revistas del corazón?


Sí, queridos amigos, soy consciente que el trabajo será duro y que, muy posiblemente, mi cuerpo padecerá las terribles consecuencias de este estudio científico. Las secuelas y mutaciones que experimentaré son parte del estudio. Pero estoy convencido que lo hago por el bien de la humanidad. Ninguna pregunta sin respuesta.


No hace falta comentar que si existiera alguna otra pregunta o interrogante que les tuviera especialmente en vilo, solo deben comentármelo y la añadiré a la lista de temas a investigar.


Para comenzar me gustaría ofrecerles el resultado de una de las investigaciones del gran maestro Eugenio, ferviente seguidor del método científico como yo. El estudio hace referencia al por qué los buceadores se tiran del barco de espaldas al mar. Les dejo con sus sabias palabras.